viernes, 18 de septiembre de 2026

18 de septiembre

 

Ya se me había olvidado de que estaba escribiendo por acá 😅.

Como son las Fiestas Patrias en Chile, voy a contar una anécdota. 

A mi papá le gustaba mucho esta fiesta y la celebraba con todo.

Una vez nos fuimos con camas y petacas a la casa de mi tío Juan. Era 18 largo, así que nos fuimos un viernes para volver el domingo subsiguiente.

Toda una semana en su casa.

Y cuando digo con camas y petacas, literalmente fue así, porque piezas había, lo que no había era camas. Así es que nos llevamos una litera con colchones y frazadas. Como las calles no eran lo que son ahora, tuvimos que caminar cargando bolsos, los fierros, las tablas, ¡¡¡todo!!!, como diez cuadras para llegar hasta donde nos fueron a buscar en un auto tipo Station Wagon. Echamos todo arriba, en el maletero y el techo, pero no cabíamos nosotros, así es que nos fuimos en micro, porque el auto de mi papá iba con otras cosas, también lleno. Éramos siete personas y un bebé, mi hermano estaba guagüita, y le llevaron su cuna también.

La casa de mi tío estaba al otro extremo de la ciudad. Para los que conocen Santiago, nosotros vivíamos en Conchalí y mis tíos vivían en La Cisterna. Así es que nos demoramos la vida en llegar en micro.

Pero llegamos y estaba lleno de gente, porque no solo fuimos nosotros, también estuvieron otros amigos y familiares para pasar la semana ahí. 

Poco nos faltó para estar como Tito Fernández: Cuarenta días tomando… 😆

Lo pasamos bien, aunque mi mamá no tanto, con un bebé y con bulla todo el tiempo, no era fácil, porque las fiestas no pararon, mientras unos dormían, los otros seguían. Hasta el mismo domingo a mediodía.

El lunes yo tenía disertación y, por supuesto, no estudié nada. Era de Mark Twain, así es que llegué en la noche a estudiar un poco. 

Cuando tocó mi presentación, me paré al frente y empecé:

“Samuel Langhorne Clemens, conocido universalmente como Mark Twain…”

Y hasta ahí quedé. No me acordé de nada más. 

La profesora pensó que yo había tenido pánico escénico y me perdonó la nota. Obvio que jamás se enteró de que yo había estado enfiestada toda la semana de vacaciones y que no había tomado un cuaderno ni una sola vez (tampoco habría podido porque "se me quedaron en la casa") 😇.

Fue un 18 inolvidable. 

 Felices Fiestas Patrias a todos mis compatriotas 💓💞

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Mi familia

 


Volviendo a mi infancia, voy a contar un poco de mi familia.

Primero, mi mamá y mi papá. Ella se llama María Inés, aunque todos le dicen Inés o Nechita; mi papá era Ramón, estaba tan orgulloso de su nombre, que celebraba el día de su santo, más que su cumpleaños.

Mis abuelos maternos eran Luis y Adriana. Ellos tuvieron tres hijos: mi mamá, la mayor; mi tío Lucho, el del medio y, más de veinte años después, llegó mi tía Jacqueline, Jacque, que era como una hermana, pues tenía poco más que mi hermano mayor. Con ellos pasé mucho tiempo, vivieron con nosotros un tiempo, yo pasaba las vacaciones con ellos, éramos muy cercanos. Murieron cuando yo ya estaba casada. Tal vez cuente alguna que otra anécdota de lo que viví con ellos.

Mi abuela paterna era un poco más apartada de nosotros, aunque igual yo era su favorita, y también me fui con ella a pasar unos días de vacaciones. Era una señora de alcurnia, tuvo harta plata, pero eso también da para una historia aparte. Ella murió cuando yo tenía unos 13 años, más o menos. A mi abuelo no lo conocí, se murió antes de que naciera, creo. Tuvieron cuatro hijos: Gladys, que se murió joven (hablé de ella en el post de Nicky), con su familia éramos muy cercanos, no con ella, con la nueva esposa de mi tío; la tía Amada, soltera, me gustaba ir a su casa (de alguna manera creía que ella era mi verdadera mamá 🙈); mi tío Luis, con el que tuvimos contacto en contadas ocasiones, por tiempos, por decirlo así, tanto con su primera esposa como con la segunda, y mi papá, que era el menor.

Con todos tengo anécdotas que iré contando de a poco.

Mis hermanos: Luis, el mayor, un tiro al aire; Leonel, el que sigue, el comportadito de la familia, siempre formal y seriote, haciéndose cargo de todo como si fuera el mayor; Lorena, mi hermana, nos amamos, pero no cabemos en la misma ciudad, nah, mentira, era una broma😁; yo, la más guapa, hermosa e inteligente de la familia, y el César, el que vino a robarme mi puesto de hermana menor después de doce años de ostentar ese puesto, lo amo, aunque no siempre fue así 😅, pero eso es otra historia.

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Mi Nicky

 

Nicky se llamaba mi segundo perrito.  

Después de unos días de vacaciones en casa de mi tía Oriana, una relación “legal” complicada porque en realidad no era nada mío, adopté a mi Nicky. 

Mi tía Gladys, la hermana de mi papá, se casó con mi tío Juan. Tuvieron cuatro hijos. Ella murió, pero nunca hubo un distanciamiento entre las familias. Él se volvió a casar y Oriana, su nueva esposa, pasó a ser nuestra tía. Tuvieron dos hijos más, más o menos de mi edad.

Y ahí fue donde pasé unos días un verano cuando tenía unos doce años.

Ellos tenían una perrita pequeñísima, parecía gato grande, y su “marido”, un vecino con el único con el que tenía perritos era un tremendo perro, como tres veces el porte de ella. En ese verano ella tuvo perritos. Fue el último parto porque siempre tenía perritos chicos como ella, pero en esa ocasión, le nació uno como el papá. Encima, tuvo como ocho perritos. Le hicieron cesárea y la esterilizaron. Cabe destacar que el papá de los cachorros esperó todo el rato afuera, lo único que le faltaba era un habano para parecer padre primerizo.

Entre esos perritos estaba el Nicky. Siempre lo dejaban de lado, apenas comía, había que ponerlo para tomar lechita de la mamá. Lo elegí a él. Todos me dijeron que no, porque moriría, no era muy vivaracho. Igual me lo dejé.

Era muy inteligente y, al final, fue el único que sobrevivió a sus hermanos.

En una ocasión le dio distemper. Mi papá llamó al veterinario, le dieron remedios y nos dijo que tal vez no pasaría de esa noche. Al otro día, amaneció como si nunca hubiera estado enfermo.

En otra ocasión, íbamos por una avenida, cuando un perro grande me salió persiguiendo, él se le atravesó al perro y se hizo seguir, venía una micro y el Nicky se tiró debajo de la micro, el Nicky se agachó en el medio y al perro grande lo atropellaron. Era un perro que siempre estaba mordiendo gente, así es que, en realidad, nadie lo echó de menos. Nunca quiso ir a vivir con nadie y era muy agresivo.

Cuando nos vinimos a vivir a Antofagasta (vivía en Santiago todavía), lo dejamos con mi hermano. En esos tiempo no era como ahora, que los perritos pueden viajar en avión y es algo casi normal. En esa época no era fácil traerlo.

Mi hermano nos llamó diciendo que el perrito se escapaba todos los días y se iba a la puerta de la casa en la que vivíamos y no quería comer ni nada. Así es que mi papá lo mandó a buscar. Dice mi hermano que camino al aeropuerto, el perrito iba mirando para atrás en el auto y le corrían las lágrimas. Tal vez pensó que lo iban a botar.

Cuando llegó a Antofagasta, se alegró, movía su colita e intentó jugar, pero estaba malito, muy deprimido. Murió esa misma noche. Al menos con la alegría de volver a vernos.

Yo sufrí mucho con eso, era mi perrito y llevaba casi siete años conmigo.

 Todavía recuerdo su carita de felicidad cuando nos vio y se dio cuenta de que no lo habían botado, si no que lo habían llevado de vuelta con su familia.

Él y mi Reina fueron mis dos perritos más amados y por los que más sufrí cuando murieron.

La próxima historia será de mi pequeña Reina que duró conmigo solo unos meses, pero me llenó de alegrías que nunca pensé podría hacerlo una perrita. Sobre todo, en ese tiempo, en que los animales solo eran mascotas.