jueves, 30 de enero de 2014

Los odiosos guiones en las novelas y su puntuación



Hola, disculpen la demora en subir una nueva entrada, pero con esto de mis vacaciones y un montón de quehaceres, no había tenido tiempo, sobre todo con estos temas que son un poco complejos.

Siguiendo con el tema de publicar nuestra novela, hay algo que nos quita el sueño a todos: los guiones.
Cuando escribimos en un cuaderno, no es problema, nadie se entera si hay espacio o si corresponde un punto y no lo hicimos o no se nota (por lo menos en mí que tengo letra de médico), pero cuando uno va  a publicar, las cosas cambian.

Los guiones de diálogos


1.- Al abrir el diálogo

 El guion va pegado a la primera palabra o signo (aunque Word te lo marque como mal).
Ej:

―Hola, Miguel, ¿cómo has estado?
―¿Puedo venir a verte más tarde?

2.- Cuando hay una explicación detrás del diálogo 

El guion se pone pegado a la primera palabra de la explicación. Ahora, dependerá de lo que sigue al diálogo si lleva punto seguido o no.
Ejemplos:
―¿Puedo venir a verte más tarde? ―preguntó Miguel un poco temeroso.
(En este caso, la explicación lleva la acción de “hablar”. Cuando es así, entonces la explicación va en minúsculas y se trata como los paréntesis, no llevan puntuación sino hasta el final).

―¿Puedo venir a verte más tarde? ―Miguel tomó la mano de Rosario con temor.
(En este caso, la explicación empieza con mayúsculas, porque no lleva el acto de hablar. Es una explicación anexa al diálogo. No lleva punto al final del diálogo, porque lleva signo de interrogación que reemplaza al punto).

―Quiero verte ―dijo Miguel.
(No empieza con mayúsculas ni lleva puntuación después del diálogo).

―Quiero verte. ―Miguel se asomó a la ventana temeroso de la respuesta de Rosario.
(En este caso sí, porque la explicación no va implícita al diálogo. Por lo tanto, el texto se finaliza con un punto y se comienza la explicación con mayúsculas).

3.- Cuando después de la explicación vuelve a haber diálogo

Si la primera parte del diálogo lleva algún signo de puntuación (exceptuando signos de exclamación, interrogación o puntos suspensivos que se ponen en el primer diálogo) y la explicación lleva acción de hablar, el momento de poner el signo es después del guion de la explicación.
Ejemplos:

―Vendré esta tarde ―anunció Miguel―, necesito hablar contigo.
(En este caso, la coma va después de guion final de la explicación).

―Vendré esta tarde. ―Miguel se paseó nervioso por la habitación―. Necesito hablar contigo.
(En este caso, el punto va antes del guion, terminando la oración y también después de la explicación, terminando también la oración explicativa).

―¡Vendré esta tarde! ―Lucía notó a Miguel molesto―. Necesito hablar contigo.
(En esta ocasión el signo de exclamación (o de interrogación) reemplaza al primer punto, después del tercer guion, va el punto con el que empieza la segunda parte del diálogo).

―¡Vendré esta tarde! ―exclamó Miguel―. Necesito hablar contigo.
(En esta ocasión va punto detrás del tercer guion)

Espero que les haya quedado claro, si hay algún tipo de guion que no haya quedado claro o que no esté acá, me avisan y lo doy. 

Saludos y los próximos dos post serán de las comas, otro tema odioso, jejejeee... Un abrazo a tod@s. 


lunes, 30 de diciembre de 2013

Recuento...

Hola, he estado un poco perdida por acá, la falta de tiempo y mis obligaciones me han dejado sin tiempo para muchas cosas.

Haciendo un recuento del año, ¿cómo ha sido el tuyo? ¿Cómo ha cambiado tu vida este año? ¿O sigue igual?

Te contaré mi experiencia:
Desde niña quise ser escritora, mi primera novela la escribí cuando tenía siete y fue un fan fic de Los Picapiedras. De adolescente admiraba a Corín Tellado y con mi tía, Jacqueline Estay, escribíamos novelas románticas. Llenamos muchos cuadernos con nuestros escritos. Cuadernos que hoy, lamentablemente, ya no existen.
Yo, por mi parte, seguí escribiendo, siempre ha sido una necesidad, no es simplemente por escribir, si no lo hago, me deprimo y siento que mi cabeza explotará de tantas imágenes para escribir.
Pero, nunca guardé ningún escrito, que eran cientos, porque "ocupaban mucho espacio" (eso me pasa por no tener el Mal de Diógenes).
Jamás pensé en publicar, al contrario, siempre me daba mucha vergüenza mostrar mis cosas a los demás.
Hace un año exacto estaba, al igual que ahora, escribiendo... Recién comenzaba a pensar en hacerlo para mostrarlo a los demás. Estaba terminando Las Lunas de Abril para un concurso (no gané). Y también había enviado el prólogo de Una Tarde Especial a la Biblioteca Viva para el concurso "Cuéntate algo" (tampoco gané).
Esos fueron los inicios para darme la valentía a publicar, veía tan lejano el día que alguien me leyera y más, que le gustara lo que escribía, sobre todo después de lo mal que me fue en los concursos.
Pero hoy, a un año de aquello y finalizando este 2013, puedo decir que estoy satisfecha, feliz por la acogida que han recibido mis novelas. Ser N°1 en Amazon por varios meses con mis tres novelas, la cantidad de leídos y la acogida que he tenido en esa plataforma, me hacen sentir que ya puedo morir en paz (en unos cincuenta años más sí), porque conseguí mi sueño que buscaba desde niña.
Debo agradecer a muchas personas el estar hoy donde estoy. Algo que jamás pensé que lograría. Estoy feliz en sentido "profesional".

Para los que me conocen, también saben que este año no fue, para mí, un buen año en otros sentidos. Mi hijo menor, Benjamín, estuvo todo el invierno enfermo, casi repite por inasistencia, aunque con los papeles médicos, no podían decir nada. Mi hija Karolina tuvo un accidente automovilístico el dos de noviembre, un accidente que pudo ser mortal para los cinco chicos que iban dentro del auto, pero por milagro, o no sé qué, no pasó lo más temido. Dos amigos de mi hija quedaron graves, pero las oraciones, buenas vibras, ángeles enviados, amor y luz de tantas y tantas personas que de todas partes nos daban su apoyo, lograron recuperarse y hoy están en sus casas, cada día con mejor pronóstico. Mi hija, que había quedado con una lesión cervical que le impedía mover el brazo y le provocaba mucho dolor, también tuvo una rápida mejoría y ya casi no tiene secuelas. Mi hermano también tuvo un traspiés de salud, bastante grave, pero también, gracias a la fuerza de personas amorosas, se está recuperando bastante bien.

No podría nombrar una a una a las personas que me han ayudado este año, la lista sería interminable, ellos saben quienes son y lo que significan en mi vida.

Solo daré un nombre: Steffanka Reiter. Ella fue muy importante en mi vida, lamentablemente, un mal entendido nos separó y hoy ya no somos amigas. La extraño, sí, no puedo negarlo, pero ella lo decidió así y la respeto por eso. Ella me impulsó a publicar, ella me dio la confianza necesaria para hacerlo y no puedo olvidarlo y no lo haré nunca.

Espero que el próximo año sea un año lleno de éxitos para todos, que la felicidad y el amor no falten en sus vidas y que todo lo que hagan, prospere.

Un abrazo a todos y cada uno.


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